Silvia tenía 28 años y era madre de tres hijos. El 1° de agosto de 2019 desapareció de su hogar en Hersilia. Días antes, había manifestado su temor por agresiones y amenazas. Su ex pareja, Javier Alejandro Piedrabuena, sobre quien pesaba una orden de restricción perimetral, fue el autor de femicidio.
Tras casi dos semanas de búsqueda y un multitudinario reclamo social que incluyó una nutrida marcha desde la Plaza San Martín hasta el edificio de la Comisaria local el Ministerio Público de la Acusación (MPA) ordena la investigación y el 13 de agosto de 2019 su cuerpo fue hallado semienterrado en una zona rural cercana a la ruta nacional 34.
El Juicio y la Condena
En agosto de 2022, el Tribunal Oral de San Cristóbal resolvió condenar a Javier Alejandro Piedrabuena a prisión perpetua. Fue declarado culpable de: Homicidio doloso doblemente calificado (por mediar violencia de género —femicidio— y por el vínculo). Explotación del ejercicio de la prostitución agravada por el vínculo. Amenazas coactivas reiteradas. El caso visibilizó reclamos en la comunidad y agrupaciones locales sobre la necesidad de hacer cumplir de forma efectiva las medidas de protección y restricción en casos de violencia de género.
El caso reabrió el debate sobre la efectividad de las medidas de protección a las víctimas.
Una tragedia anunciada
"El caso de Silvia expuso las grietas del sistema y la urgente necesidad de garantizar el cumplimiento efectivo de las perimetrales y protocolos de resguardo a las víctimas," manifestaron allegados tras conocer la sentencia.
Con este fallo definitivo, la Justicia cierra una etapa procesal, pero deja al descubierto la agenda pendiente en materia de prevención e intervención temprana ante la violencia machista.
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