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La irrupción nacional de Javier Milei alteró el mapa político, forzando una polarización que diluyó los intentos de construir una "avenida del medio". En Santa Fe, este escenario impacta de manera diferente en las dos principales fuerzas provinciales. Por un lado, el peronismo atraviesa un clásico proceso de reordenamiento interno y disputa de liderazgos. Por el otro, el oficialismo enfrenta un dilema mucho más complejo: administrar las profundas diferencias ideológicas dentro del frente Unidos para Cambiar Santa Fe.

Fisuras en el oficialismo

Mientras el Socialismo mantiene una identidad clara de rechazo a Milei y límites estrictos al PRO, sus socios exhiben tensiones crecientes:

UCR: Las internas radicales son cada vez menos disimuladas. Al histórico enfrentamiento de la campaña 2023 entre Maximiliano Pullaro y Carolina Losada, se sumaron recientes cruces mediáticos en Rosario y la visible fractura entre el senador Felipe Michlig y el ministro Lisandro Enrico.

PRO: El partido vive una crisis de identidad. Mientras a nivel nacional busca alianzas con La Libertad Avanza, en Santa Fe la situación es difusa. Su presidenta provincial, Gisela Scaglia, lidera en el Congreso el bloque Provincias Unidas, distanciada del sector alineado con Mauricio Macri.

Alianzas cruzadas: El gobernador Pullaro hace equilibrio conviviendo con sectores contrapuestos: recibe a Macri, elogia a Martín Lousteau e incorpora como consultor a Horacio Rodríguez Larreta. Asimismo, socios como Encuentro Federal coquetean nacionalmente con el peronismo, tensionando aún más el espacio.

Los próximos ocho meses serán decisivos para ver si Unidos logra sostener su estabilidad o si las diferencias ideológicas terminan desordenando el armado. Detrás de los discursos de unidad, subsiste una pregunta incómoda: qué proyecto de provincia comparten realmente quienes hoy gobiernan juntos Santa Fe.

Autor: admin