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Su figura es recordada en toda la región como el vivo reflejo de la entrega pastoral, la docencia y el incansable recorrido por las comunidades del interior santafesino.

Consagración y primeros destinos: El Padre Benito fue consagrado sacerdote en la ciudad de Reconquista. Uno de sus primeros e importantes destinos fue la localidad de Tostado, desde donde inició una sacrificada misión que lo llevó a transitar cientos de kilómetros de pueblos sin asfalto y parajes inhóspitos del interior de Santiago del Estero, llevando la fe y el acompañamiento a los sectores más postergados.

Su huella en Hersilia: Durante muchos años ejerció su ministerio en nuestra localidad de Hersilia, integrándose profundamente en la vida social y comunitaria. Además de su labor espiritual, desempeñó un rol fundamental en la formación de los jóvenes locales como profesor en la Escuela de Enseñanza Media Nº 255, donde dejó un gran legado de afecto y valores que aún perdura en sus exalumnos.

Labor en el departamento San Cristóbal: Perteneciente a la Diócesis de Rafaela, fue también párroco de Villa Trinidad y tuvo a su cargo la atención espiritual de una vasta zona rural que incluía a Arrufó, Curupaity, Colonia Ana, Ambrosetti, La Campesina, Colonia San Rafael y El Mataco.

La "misión de los caminos": Formó parte de una recordada generación de sacerdotes rurales que, incluso a avanzada edad, continuaban recorriendo incansablemente los caminos de tierra de la región para asistir a las familias y a las pequeñas escuelas de campo.

A varios años de su partida física, la comunidad de Hersilia y toda la región recuerdan al Padre Benito Cainelli como un pilar fundamental de fe, educación y servicio al prójimo.

Autor: admin